Alimentos integrales


Son los que se encuentran en su estado original, antes de ser sometidos a cualquier proceso, estos contienen las vitaminas, minerales, encimas, aminoácidos, grasas, agua y carbohidratos necesarios para que quien los ingiera, los asimile en su forma total.


Antes ser ingeridos, los alimentos pasan por procesos como congelación, deshidratación, extracción, envasado, que reducen su valor nutritivo. Se estima que pierden el 80-95% de los micro nutrientes, lo cual crea una escasez nutritiva que nos obliga a ingerir otros alimentos para compensarla. 

Algunos alimentos contienen enormes cantidades de nutrientes que refuerzan la vitalidad de nuestras células y permiten su regeneración, entre ellos encontramos:
- Semillas.
- Cereales.
- Leguminosas.
- Hierbas.
- Legumbres germinadas o en estado de brotes pequeños.
Los granos enteros, “integrales”, son una fuente importante de minerales y otros micro nutrientes tales como: selenio, cromo, magnesio, cinc, manganeso y cobre.

Entre los principales beneficios de los alimentos integrales están:
Reducen la absorción de grasas en el intestino, previniendo enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
Conservan su contenido de vitaminas (especialmente vitamina E y complejo B) y minerales (selenio, zinc, cobre, magnesio, fósforo, etc.).
Aportan proteínas y sustancias protectoras (fitoestrógenos).
• Disminuyen la respuesta insulínica que inducen los alimentos refinados.
La fibra que contienen, aumenta el volumen de las heces mejorando la evacuación y favoreciendo la eliminación de sustancias cancerígenas.

Debemos considerar que los alimentos integrales contienen más calorías que los refinados y pueden favorecer el aumento de peso, por lo que no deben consumirse indiscriminadamente.

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